No puedo escribir nada nuevo mientras mantenga abierto un blog llamado "El secreto de las naranjas".
juanramón
Eloy vendió su casa para pagar las deudas, sólo se quedó lo necesario. Estamos bien, dice Germán Buenaventura, un piso más pequeño, más fácil para limpiar en el orden de la memoria. El resto está en una nave que tiene su hermano en el polígono. Vitrina Luis XV, cómoda de caoba, vajilla protegida del frío y la humedad por un plástico transparente, el batallón de los perdedores. Todos los domingos, junto a Claudia, muy temprano, toma el autobús hacia las afueras, hasta el polígono con una bolsa de trapos y productos de limpieza con el sentimiento cautivo.
juanramón
Asociamos la memoria de los telófonos a un largo listín de números que antes éramos capaces de memorizar. Te diría sin fallar los números de mi casa, los teléfonos de mis tíos, el teléfono del colegio de mi madre o las matrículas de los coches que hemos tenido, incluso la de los coches de mis primos. Ahora soy incapaz de recordar un número de teléfono y tengo que apuntarlo inmediatamente en la agenda del móvil. La matrícula de mi coche es demasiado fácil y un bikini me recuerda las letras.